Un día con mis dos bebés

Son las 7 de la mañana y suena el despertador, el digital. Si todo va bien (consigo despegarme de las sabanas de mi cama), me levanto dispuesta a ducharme y arreglarme para poder estar lista y así ocuparme de los niños antes de salir al trabajo.
Si por el contrario, son nuestros despertadores particulares los que nos despiertan, o el cansancio puede conmigo y no consigo levantarme a tiempo; voy con la lengua fuera intercalando desayunos de unos y otros, uniformes, mochilas y ducha para poder estar todos listos antes de salir de casa.

El momento salida de casa es la mayoría de las veces súper estresante. Santi lucha porque no quiere ponerse el abrigo y tampoco quiere sentarse en el carro (tiene 18 meses, nada fuera de lo normal). Y Lucía según el día, parece que no le mola mucho el carro, por lo que a veces me bajo en el ascensor con banda sonora de llantos incluida, que dura hasta que arranco el coche, porque lo de las sillas de automóvil tampoco les agrada mucho en un primer momento. Solo son las 09.30 de la mañana y me acuerdo de mi época de estudiante cuando a esas horas estaba absolutamente sopa sentada en clase….. ¡Cómo se puede tener tanta energía a esas horas, por Dios! De verdad, hay días que creo que voy a empezar a infartar.

La recogida de la guarde suele ser más complicada que cuando les dejo. Sentarse en el carro otra vez y en la silla del coche es algo así como una tortura china para ellos.

Al llegar a casa la cosa se calma un poco. Santi empieza a jugar, Lucía se entretiene en su alfombra… Pero por todos es sabido que los niños se cansan rápido de todo y reclaman tu atención. Santi para que juegues con él, y Lucía para que la cojas en brazos. Y además ahora que Santi llega a todos los pomos de las puertas, me pasó el día detrás de él para que no haya ningún accidente.

Llega la hora del baño. Si ha habido suerte y la niña se ha dormido, lo hago con más calma ya que no tengo banda sonora de fondo. Si no, os aseguro que creo que alguna vez me he notado alguna arritmia. Y digo más calmada, porque Santi se vuelve loco con el agua y aquello parece los fiordos del parque de atracciones.

Y cuando el príncipe ya está vestido toca bañar a Lucía, esta vez pendiente de que Santi no la lie en casa o no meta la mano en la bañera de su hermana hasta el codo, y entonces tenga que volver a vestirle.

Después de vestirles y de cenar (las cenas suelen ser fáciles) Santi se acuesta en su cuna y cae rendido con su conejito y el chupete.

A Lucía a veces le cuesta dormirse más, pero con la hamaca mágica o en los brazos de papá, cae en seguida.

Son las 22.20 h y parece que al fin puedo sentarme a…. Bueno, simplemente sentarme. Ya veré si es para descansar, cenar, leer, ver la tele….

24 horas maratonianas con 2 bebes desgastan hasta límites insospechados.
A estas horas de la noche, cuando entro en cualquier habitación es raro encontrar algo que esté en su lugar, o no pisar algún juguete que Santi haya decidido dejar ahí en medio.

Por la casa parece que ha pasado un tsunami y ha arrasado con todo aquello que ha podido. Mi marido suele decir que nuestro salón parece Vietnam.

Ahora es cuando puedo dedicar tiempo a recoger aquello que dije que recogería de la casa, poner un poco de orden en el salón, tender ropa, hacer comidas y cenas, repasar esas cosas pendientes del trabajo, continuar con el curso online que empecé, tocar un poco el blog, hablar con mi marido….

Ay, espera, parece que uno de los niños se está despertando…..

                                                                                                       ♥

Tener hijos es absolutamente agotador, es una entrega diaria 24/365. Dar la vida.

Y ahora somos cuatro

Estos días no hago más que acordarme de las palabras de nuestro amigo Nikola el verano pasado. Estábamos pasando unos días en Medjugorje y no sé si fueron tres o cuatro las veces que viví la siguiente escena.

Nikola sonriendo mientras observa a mi marido.

Maridín: – ¿Qué pasa?

Nikola: -Te vas a enterar -Se ríe

Maridín: -¿De qué?

Nikola:- Tener un hijo es como no tener ningún hijo. Con un hijo, uno de los dos siempre descansa. Con los dos es imposible. Te vas a enterar. –se sigue riendo

Y la que ahora se ríe soy yo, ¡pero por no llorar!  😉

Reconozco que desde el momento que me enteré que estaba embarazada, uno de mis principales miedo era cómo lo iba a hacer cuando me encontrase con dos bebés en casa. Con el paso de los meses llegué a la conclusión de que había muchas otras mujeres que habían pasado por esa situación y habían salido adelante, por lo que yo no sería menos.

Lucía llegaba a este mundo el 29 de diciembre de 2015 a las 13.15 horas. Tras un parto rápido y sencillo, que nada tenía que ver con el primero (ambos dos me dan para un post que supongo no tardaré en publicar), teníamos a la princesita en nuestros brazos.

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Es un momento mágico, especial, indescriptible. Tuve la suerte de no separarme de ella en las siguientes 3 horas. Nuestro piel con piel se extiende aún al día de hoy, ya que en cuanto la pongo pegadita a mi pecho se tranquiliza un montón si está llorando, y en seguida cae dormida.

Ese mismo día Santi pudo conocer a la hermanita. Los abuelos trajeron al enano por la tarde al hospital para que se diera el encuentro. Nosotros estábamos bastante expectantes por ver cómo reaccionaría, pero la verdad es que en el hospital hizo caso omiso de Lucía, estaba bastante descolocado al dormir fuera de casa y estar separado de papá y mamá, y esa tarde ¡era puro nervio en el hospital!.

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A pesar de ser muy pequeño (solo 13 meses), notó el cambio en seguida al llegar a casa, estuvo muy serio los primeros días y a penas se acercaba al carrito. Pero lo cierto es que ya está muy hecho a esto de tener la hermanita; se acerca un montón a ella, la mece en la hamaca (bajo mi supervisión, claro, si no quiero que la niña salga catapultada), dice algo parecido a Lucía y una cosa que está ocurriendo desde hace unos días es que por la noche pide estar con ella en la cuna y le enseña sus cosas de la habitación. Lo confieso, me derrito.

Y ¿qué puedo decir de la princesita? Es una muñequita. Es muy buena, le gustan mucho los bracitos y tiene un poco de mamitis, pero ya aguanta del tirón unas 10 horas por la noche, y eso te da la vida, así que no me quejo.

La verdad es que creo que nos defendemos bastante bien con dos niños tan pequeños. Es cierto que es mucho más trabajo. Ahora tengo el doble de todo. Dos cunas, dos carros (gemelar incluido), dos sillas de coche, dos tipos de leche, dos tallas de pañales, el doble de toallitas, el doble de sueño, el doble de cansancio, el doble de falta de tiempo… Pero también más amor y más alegría. Y eso sí que es exponencial.

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Esta es la imagen que veo cada día al salir al trabajo

Estos días atrás comentaba en redes sociales que me parece mentira que ya seamos cuatro. Este 2016 hará 3 años que maridín y yo empezamos nuestra locura en común. Pues sabéis qué os digo, que a pesar los malos momentos, el cansancio, las noches sin dormir…. ¡bendita locura! Los hijos son la mayor alegría, y gracias a ellos, ahora somos cuatro.

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PD: ¡Hoy estrenamos cabecera en el blog! Lucía ya tiene su dibujín, de nuevo, obra de Fina la Endorfina. Mil gracias guapa!

Sello de Calidad: Dodot Activity no cuelga

Retomo la conexión con el blog participando en un sorteo que organizan Madresfera y Dodot para presentar los nuevos pañales Dodot Activity.

Estos pañales gracias a su nuevo sistema de Tubos Ultra-Absorbentes distribuyen de tal forma la humedad que permiten que el pañal a penas se mueva y permanezca prácticamente seco.

Para comprobarlo, Madresfera nos hizo llegar un paquete con todo lo necesario para realizar el experimento en casa, y éste fue el resultado.

Como veis en la foto, a la izquierda colocamos el pañal antiguo Dodot Activity, y a la derecha el nuevo, y además preparamos un par de vasos con agua con colorante para ver mejor el efecto.

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Tras echar el agua en ambos pañales esperamos 3 minutos para comprobar el resultado y una vez pasado el tiempo pudimos notar bastante diferencia entre uno y otro, y es que el nuevo ¡a penas estaba húmedo!

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Al cortar los pañales por la mitad comprobamos cómo el nuevo sistema de tubos del Dodot Activity permite que nuestros hijos estén secos durante mucho más tiempo.

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Y hasta aquí el experimento.

Lo cierto es que no pudimos comprobarlo en persona con los niños, ya que debido a un error técnico (culpa mía), recibimos una talla de pañales equivocada. Pero tras ver el fantástico resultado del experimento no dudaremos en hacernos con ellos en la próxima compra, y además, ¡esperamos ser los ganadores del sorteo!  😉

Como experiencia personal diré que desde el tercer mes de mi primer hijo hemos usado casi siempre pañales de una marca blanca. Cuando se hizo un poco más mayor y empezó a aguantar más horas durmiendo por la noche, decidimos probar con los Dodot azul de toda la vida ya que se despertaba mojado y fue mano de santo. Es impresionante la diferencia que hay. Y lo cierto es que con este experiemento he vuelto a comprobar que ¡Dodot no cuelga!

PD: Nunca he sido muy manitas, y aquí podéis comprobar cómo se me quedo la mano de colorante después del experimento. ¡Vaya manazas!, nunca mejor dicho.  😀

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Cuando la Vida se nos regala

¡Buenos días!

Sé que he estado más que desaparecida en los últimos meses… El día a día ha podido conmigo. La constancia no es uno de mis fuertes, pero prometo seguir intentándolo. Reconozco que tras casi 4 meses de ausencia hay poquitas excusas que valgan, pero lo importante es que ¡he vuelto!

Te escribo desde un sitio espectacular de la Costa Del Sol, regalo de la providencia, como todo nuestro verano. Estamos siendo avasallados por una sobreabundancia de gracia, y no podemos más que disfrutarlo y dar gracias diariamente.

Mi enano ha cumplido 9 meses hace unos días. Está sano, fuerte, grande y precioso. No podemos pedirle más a la vida la verdad.

Este tiempo ha pasado muy rápido. Ya sabréis por experiencia que la vida con niños va a 1000 por hora, y no nos da tiempo a saborear la belleza del momento. Por eso, a veces me paro un poquito entre cansancio, biberones, potitos, juguetes, casa, trabajo, y me siento a su lado para disfrutar de ese instante. El tiempo pasa y no vuelve, y éste en concreto está siendo precioso, Santi esta para comérselo y a pesar de ser una etapa durilla de agotamiento, no lo cambio por nada del mundo.

Como ya adelantaba en alguna red social estos días atrás, tengo la alegría de volver al blog con una súper sorpresa. Con Santi a punto de empezar a caminar, gateando por todos los suelos del mundo, con 6 dientes y 10 kg….. ¡Estamos esperando una niña! Si Dios quiere, Lucía estará con nosotros antes de Reyes.

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Coincide que justo el último día que publiqué en el blog, confirmé con un predictor lo que venía sospechando desde hacía algunos días. Y ahora que estoy en mi segundo embarazo, lo puedo confirmar: las mujeres tenemos un sexto sentido para ésto, no me digáis por qué, pero de nuevo sabía que algo pasaba. Ese día celebramos la noticia con una comida en uno de nuestros clásicos, el New York Burguer. Sí, creo que esta celebración se ha convertido en una especie de tradición, ¿lo recuerdas?

Hasta el momento todo está yendo fenomenal, y en mi semana 21 de embarazo y con otro enano en casa puedo decir que casi ni me estoy enterando.

Ya os adelanto yo las cuentas, los pequeños se van a llevar 13 meses y medio. ¡Una locura! Somos conscientes de lo que nos espera (o no, ya os lo dire 😉 ), pero os aseguro que ¡no podemos estar más contentos! Tener hijos es una bendición, un regalo y un don. Os mentiría si no os dijera que al principio casi me muero del miedo, pero es que cuando la vida se nos regala solo puedes acogerla y abrazarla, agradecida. Así lo estoy viviendo. Y es que ¡ya somos 4!

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¡Feliz martes!

P.D: Como sé que hay alguna que otra mami con niños pequeños seguidos detrás de la pantalla, ¡se aceptan mogollón de consejos!

Supermamás sin Superpoderes (II): María López-Jurado

¡Muy buenos días y feliz comienzo de semana!

Desde que soy madre cada vez que veo un coche gemelar por la calle pienso “¡Dios mío, de uno en uno por favor!”  🙂 

Cuando empecé a pensar en mamás para entrevistar en seguida me vino a la mente María, una de esas personas que derrochan amor y dulzura por los cuatro costados. Fotógrafa de profesión (pincha aquí para ver su web), nuestra protagonista de hoy tuvo que hacerle frente a la maternidad por partida doble al mismo tiempo que tenía una bebé de año y medio en casa.

ENTREVISTA SUPERMAMÁS SIN SUPERPODERES MARÍA LOPEZ JURADO

¿Cómo le haces frente a un embarazo de mellizas con una niña de a penas 9 meses? Dejemos que sea ella la que nos lo cuente.

Hoy te presento a María López-Jurado.

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  •  Preséntate para que las lectoras te conozcan un poco más.

Soy María, tengo 36 años y soy la mayor de cinco hermanos. Llevo casada 11 años y medio y tengo tres niñas, la mayor se llama Covadonga y tiene 7 años, y también tengo unas mellizas de 5 años que se llaman Macarena y Lucía.

  • ¿Que significa para ti ser madre?

La maternidad ha completado mi vida, creo que potencia una serie de actitudes, aptitudes y dones que no sabes que tienes hasta que de repente te encuentras en esta situación. Ser madre hace que tu vida se complete y se llene. Más allá de mi matrimonio, creo que no hay otra cosa más grande. Para mi matrimonio ha sido muy importante, y con esto no quiero decir que si no tienes hijos no pueda ser igual de lleno un matrimonio, todo lo contrario. Pero para nosotros ha sido un regalazo impresionante.

La maternidad es lo más grande que me ha pasado”

Además mis 2 embarazos han sido regalos de la Virgen, claramente.

  • ¿Y eso?

Pues mira, primero me pase 4 años sin tener niños y no había nada que lo impidiera, pero la realidad es que no me quedaba embarazada. A los 9 meses de casarme me quedé embarazada pero lo perdí, y luego me costó 3 años volver a quedarme embarazada.

  • Supongo que fue un tiempo duro.

Cuanto te ves en la posibilidad de no tener hijos, de repente poder tenerlos, hace que lo valores una barbaridad. No quiere decir que al tenerlos pronto no lo valores, pero es verdad que cuando te planteas como podría ser tu vida sin la posibilidad de tener hijos o que se te pase por la cabeza el tema de la adopción… y entonces te quedas embarazada y tienes a tu niña, es que es una pasada. He tenido 2 embarazos con 3 hijas estupendas, podría haber tenido más, pero Dios no ha querido, por algo será.  😉 

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  • Yo he conocido un montón de mujeres a las que les pasa lo que tú me cuentas: no hay ningún impedimento, pero no se quedan embarazadas. ¿Qué les dirías?

A mí me decían muchas cosas, “no lo pienses, disfruta del tiempo con tu marido…”, y yo decía, “sí, vale yo estoy tranquila, y sé que será cuando Dios quiera”, pero es verdad que cuando estás viviendo esa situación dices: “vale gracias, pero es que la que está pendiente todos los meses soy yo”, y al final incluso ni tu marido es capaz de vivir esa situación como la vives tú.

Los hijos son un regalo de Dios”

Lo único que les podría decir es confianza en Dios. Porque ni se tiene derecho a tenerlos ni es una obligación, al final, los hijos son un regalo de Dios. Tened la confianza y tranquilidad de que cuando tengan que venir vendrán, y viviéndolo así tienes Paz. Porque el problema es que esto te puede acabar quitando la paz, que es la situación mala.

  • ¿Y qué haces para tener esa Paz?

Lo único que te puede dar Paz es pensar que los hijos son regalos de Dios, que vives unos años así y que cuando tengan que venir, vendrán. Porque cuando te confirman que no puedes tener hijos pues dices “vale, ya esta, sé que no puedo tener hijos”, me costará más o menos asumirlo, lo pasaré peor o mejor, pero cuando no hay nada que lo impida…

  • ¿Y el ginecólogo te dio alguna explicación?

Me comentaba que nosotras llevamos un ritmo de vida súper estresado, y ellos también, lo que supone una peor calidad de los espermatozoides.

  • Afirmas que ser madre te completa, pero muchas mujeres no quieren pasar por ello.

Vivimos en un mundo en el que lo importante es el yo, y un hijo te cambia la vida. Y por eso ser madre te completa, al tener un hijo te olvidas del yo para pensar en él, al final eso es lo que hace grande a la persona, no el estar mirándose a sí mismo. Tener un hijo es una renuncia a todas las apetencias que tienes, y si vives tu vida centrada en lo que yo quiero, en lo que me voy a comprar, en lo que me apetece… un hijo es imposible, no entra cabida.

  • No te voy a engañar, cada vez que veo un carrito gemelar, me pongo en tu situación y me muero del miedo. ¿Cómo te apañaste?

Pasas dos años en un túnel, no te lo voy a negar, 😆 , lo que pasa es que sabes que la luz está al final y vas un poco como puedes. Es un poco sobrevivir. Yo tenía ayuda en casa porque para mí lo peor es que tenía otra niña de 1 año y medio, y las mellizas no dormían por la noche porque lloraban mogollón, cada hora estabas levantada y el problema es que a las 06.30-7.00 estaba la mayor en pie, y no podías dormir un poco hasta las 10.00 por ejemplo

Puf, a la pregunta de ¿cómo lo haces?, te respondo, a base de dormir muy poco, al final sobrevives con falta de sueño. Tuve la suerte que mi marido salía muy pronto del trabajo y estaba en casa a las 17.30 y me ayudaba mucho. Ese primer año estuve súper volcada a ellas.

  • ¿Cuál es el secreto?

Que puedas estar con ellas. A mí lo que me dio mucha paz era pensar, “aquí es donde tengo que estar”, lo malo es cuando tienes que estar a eso, a tu trabajo fuera de casa…

  • ¿De verdad lo tenías tan claro?

Lo tenía cristalino. Tienes que ser tú la que estés, mira, yo había momentos que me ponía a llorar del agote y era su madre y las adoro… imagínate alguien que se tenga que hacer cargo de eso… ¡se las come! Ten en cuenta, que Covadonga era un bebé de 1 año y medio, y las mellizas tenían muchas intolerancias a la leche, y una de ellas con un montón de gases, y muy llorona. Al final había mucho cansancio.

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  • A pesar de tener ayuda en casa, la que está al pie del cañón eres tú. ¿Teníais algún truco?

Teníamos listas por la noche porque las mellizas no comían a la vez, entonces nos turnábamos con la que llorase, y apuntábamos la hora a la que le dábamos un biberón y a quién. Así, si te levantabas podías saber si había comido y si lloraba por gases, o lo que fuera, y no “enchufarle” un bibe si ya había comido.

  • De película

Era un show. Sabes que son unos años y ya está, pero el primero fue el más duro para mi, estaba a eso y ya está, dormía menos y todo el que te podía echar una mano era bienvenido. Me dio pena que no las disfrutas tanto por el cansancio que acumulas. Y ahora lo pienso y me da pena porque el tiempo pasa muy rápido y son cosas que no vuelven. Lo que pasa es que cuando lo estás viviendo no quieres saber nada más que dormir y que crezcan y se pasen los años….

Pero nada, bien, 😀 . Ahora ya fenomenal. 😛 Al final te apañas, de todo se sale, cuando tienes interés y tiempo para estar ahí, la imaginación y creatividad son muy grandes.

  • ¿Notaste que Covadonga madurase antes?

Más que madurar, es que la haces mayor en seguida. Tenía que aprender a ser más autosufienciente antes porque no podía dedicarle el tiempo. Por ejemplo, hacía un bol enorme de puré para las mellizas, las tenía sentadas en el carrito gemelar e iba dando cucharada a una, cucharada a otra… sabía que tenía 25 minutos para darlas de comer, y con Cova o estaba mi marido o se lo tenía que comer sola. Se lo ponía delante y ¡hala, a comer!  🙂 

  • ¿Qué opinas de las 16 semanas de baja por maternidad?

Me parece un atraso. En el caso de dejarle con alguien en casa, estás encargando el cuidado y la educación de tus hijos a alguien que en muchas ocasiones no conoces, pero bueno, al final el bebe está en su casa con su horario y su cuna… Y cuando le dejas en una guardería, aunque estén súper bien cuidados es un desapego de ti y de su casa.

En Europa las bajas son por lo menos de un año, y ya con esa edad le dejas en la guarde y es diferente, para mí sigue siendo pequeño porque creo que los niños con quien tienen que estar es con su madre. El problema es que nos hemos metido en una rueda de necesidades que hace que se necesite trabajar los dos en la casa y a mí me parece que eso sólo va en detrimento de tu familia. Me parece una pena porque los que salen perdiendo son los niños por no tener cerca a su madre.

  • ¿Tuviste que pasar por ello?

No, con mi primera hija, trabajaba fuera de casa en una empresa de regalos de empresa y merchandising con mi madre, pero me la llevaba a casa de mi madre, que es donde estaba la oficina. Lo que pasa es que cuando es un bebe te la puedes llevar a todos los lados, pero al empezar con papillas y horarios de siestas y demás no podía tener al bebé danzando por mucho que fuera la casa de mi madre. Entre eso y que vi que mi madre podía hacerse cargo sola, dejé de trabajar, y me quedé con mi niña. Pensé algo que me apeteciese hacer a mí y empecé con el tema de foto y el curso que hice. Cuando acabe el curso, nacieron las mellizas y trabajaba desde mi casa marcándome yo el ritmo y el horario.

  • ¿Y qué tal trabajar desde casa con bebés?

La única forma de poder trabajar desde casa era tener ayuda, porque si no imposible: las niñas me veían y lloraban porque querían estar conmigo. Lo bueno de esto es que yo no me iba de casa, salía del despacho y las veía y si pasaba algo también estaba ahí. Por ejemplo cuando la niña no estaba bien pues no trabajaba, me dedicaba a ella y el trabajo lo hacía por la noche o al día siguiente. Te organizas de otra manera. Es cierto, que si quieres dedicarle full time al trabajo no es lo ideal, pero como en mi caso había otra prioridad… Para mí, teniendo niños, la pera. En ese aspecto fue fácil. También todo depende del ritmo que te marques, yo empecé el primer año con la fotografía mucho más light que ahora, mi ritmo ha ido aumentando progresivamente a partir del segundo año de tener a las mellizas.

  • ¿Qué fue lo que más miedo te dio al enterarte de que estabas embarazada y que ibas a ser madre?

Pues como tardé tanto tiempo en tener hijos, era muy deseado, no tenía miedo como tal. Lo que sí es que al llevar 4 años sin niños teníamos una rutina my marcada de salir, de viajar… Pero al ser tan deseado no te importa renunciar, es más estás encantado de renunciar.  🙂 

Con lo que sí que me entraron muchos miedo fue con que fuese bien el embarazo, me cuide un montón, no estaba de reposo, pero me cuidé mucho, no hice viajes, etc.

También pensaba “podré hacerlo bien, sabré tal, cómo será…” Como no sabes lo que es hasta que lo tienes en casa, ahí es cuando te surgen mil dudas “y ahora como se hacía esto, mamá”. 🙂

Cuando el ginecólogo nos dijo que venían dos, nos entró un ataque de risa”

  • Me han dicho que cuando os enterasteis que venían las mellizas, os quedasteis en estado de shock.

Nosotros sabíamos que teníamos posibilidades, y siempre que íbamos a consulta mi marido le decía al gine que nos dijera que sólo era uno. Ese día nos dijo, “lo de que sea solo uno lo dices por algo en especial”, y mi marido “bueno es que tenemos posibilidades, tal..”. Entonces el gine se empezó a reír: “pues es que vienen dos”. Fue tal shock, que no podíamos parar de reír.

  • Madre mía, debió de ser tremendo.

Cuando vienen dos no tienes ni idea de lo que es, porque incluso ahora mismo me dicen que vienen dos y me pongo a llorar, “¡Dios mío, no, otra vez por qué!”,  😛 

Pero en ese momento como no tienes ni idea de lo que supone tener dos con otra más pequeña, muy contentos. Fue un cambio tremendo porque dijimos “no cabemos en casa, no cabemos en el coche…”, fue un poco SOS qué hacemos ahora porque claro dos los apañas, pero tres… con esos semejantes carritos. Fue más el decir, Dios mío que hacemos, pero bueno al final de todo sales.

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  • ¿Qué es lo que peor recuerdas de tus embarazos?

Del primero tener cuidado, tener la angustia y el miedo de que saliese todo bien, pero fue muy bien trabajé hasta el viernes antes de dar a luz y engordé 8 kilos, la verdad que todo muy bien. Luego el parto fue maravilloso, todo genial.

Con el segundo me encontraba fatal, porque en el primero no tuve nada de naúseas pero en el segundo tuve un montón, entonces me encontraba súper mal, y claro, al tener otra niña ya no puedes decir “estoy agotada, me voy a sentar un rato”. Además estaba sola porque mi marido trabajaba mucho y me tenía que ocupar de todo, entonces fue muy cansado. Además engordé mogollón, se me hincharon mucho las piernas… se me hizo muy pesado.

  • ¿Y lo que mejor recuerdas de los embarazos?

Lo mejor es ¡que salgan! 😀  A ver, es verdad que es una pasada que estén ahí… Pero también es verdad que yo no he sido la típica de ¡oohh!… Bueno con la primera sí, pero ya con las mellizas yo solo decía, “vale genial que crezcan pero que salgan ya”, porque estaba todo tan comprimido que es como que ya no puedes.

  • ¿Qué es para ti lo mas difícil de criar a tus hijas?

Lo más importante y más difícil es el ejemplo y la coherencia con la que tú les digas las cosas y las vivas. Es decir, que no sea sólo una educación de lo que te digo, si no de lo que ven y lo que tú haces. Para mí es lo más difícil porque implica una renuncia a tí misma. Sé que es una chorrada como un piano, pero, por ejemplo, si estás sentada con tu marido medio tirada en el sofá, y no quieres que las niñas estén tiradas en el sofá, tienes que estar sentada normal. Te das cuenta que cuando son pequeños no necesitan un razonamiento, saben que es lo que dice mamá y ya está. Pero a medida que van siendo más mayores y van creciendo te preguntan por qué esto y por qué esto otro, y es importante darles esas contestaciones para que entiendan las cosas y no sean una simple imposición. Me parece lo más difícil de vivir.

Otra cosa muy importante es que vean la unidad entre mamá y papá, esa comunicación entre los dos para que si uno le ha dicho que no a una cosa, no llegue el otro y le diga que sí. También es muy difícil con el ritmo de vida que llevamos, que no te ves, incluso a lo mejor tú das una contestación condicionada por cansancio y de repente llega papa súper motivado del trabajo y le dice ¡claro hija!

  • ¿Y lo mejor de criar a las niñas?

Pues que es una pasada. Ver cómo van generando su personalidad, y que tú tienes en tus manos todo eso es una responsabilidad impresionante, pero es que es una pasada de bonito.

Y ves que es todo admiración por ti. Yo tengo tres niñas y a su padre le adoran y se mueren por él, pero sobre todo conmigo: “mamá te quiero, mamá qué guapa, déjame esto…”  ¡Es que es tan fácil quererlas! Luego tienen sus cosas que a veces es como ¡aaaaggr!, pero es una maravilla. Otra cosa es que ahora en la edad que tienen, les explicas las cosas y es que se creerían que la luna es burdeos si se lo dijese aunque ellas la estén viendo blanca, me parece impresionante esa confianza que tienen los niños en sus padres, es tan alucinante.

  • A mí Santi me está ayudando mucho a entender lo que es la confianza en Dios.

Sí, realmente entiendes cuando Dios dice “hay que hacerse como niños para entrar en el Reino de los Cielos” Como los niños cuando tú les dices las cosas no dudan nada porque saben a ciencia cierta que tú quieres lo mejor para ellos, aunque a ellos no les guste lo que les vayas a hacer o lo que les vayas a decir; en el plano que tú dices de la confianza en Dios, ¡total! Ojalá pudiésemos ser así nosotros, es una pasada.

  • Alguna vez te has arrepentido de algo como madre.

De las cosas que peor llevo es cuando pierdo la paciencia, al final lo pagas con un grito, o un enfado con ellas, y dices, pobres, que no tienen la culpa de que su madre esté cansada. Es lo que peor llevo y que cambiaría.

También se habla mucho de la educación en positivo, que es todo lo contrario a lo que vivimos nosotros (no, y esto no, esto así no se hace).

  • ¿Qué es la educación en positivo?

Es darle la vuelta y educar en positivo, fomentar las cosas que hacen bien. Yo sobre todo lo veo en una de mis hijas, cuando le digo “ay no, esto lo haces mal…” en seguida se cohíbe y se viene muy abajo porque es muy sentida, pero cuando lo hago al revés: “mira, que bien que has hecho esto así, pero mira, es mejor que lo hagas asá”. En vez de hacer un refuerzo en negativo, lo haces en positivo.

  • Suena muy interesante pero nada fácil.

Sí, exige mucha más paciencia y un acto de la voluntad muy fuerte porque lo que te sale natural es lo contrario. Es complicado, pero es bueno saberlo para por lo menos intentarlo. Además, con respecto a ellos es brutal lo que les cambia. La motivación para ellos es diferente.

  • Si tuvieras la posibilidad de volver a ser madre, ¿repetirías?

Siii, sí sí. Repetiría encantada.verano 2013 72

  • ¿Cómo quieres que te recuerden tus hijas?

Ummm, complicado. Quiero que ellas tengan una unión conmigo sin decir, “somos amigas”, pero sí con esa confianza de poder contármelo todo, que podamos tener una conversación con cercanía. Supongo que quiero que me recuerden como yo quiero a mi madre y como tú quieres a la tuya. Que para ellas haya sido una madre, no la que les ha tocado para cuidarlas sin más, sino con ese cariño, cercanía, necesidad de estar cerca de ti. Quiero que me recuerden como la madre que siempre ha estado cuando lo han necesitado.

  • Y por último, ¿qué consejo le darías a alguien que esté a punto de dar a luz o que haya sido madre hace poco?

Que lo disfrute. Que den mucho tiempo de calidad a sus hijos y también de cantidad, porque se habla mucho de que no importa tanto la cantidad, pero yo creo que también es importante, la calidad es importante, pero también es estar. Porque al final cuando estás, tu hijos saben que estas ahí y entonces van a recurrir a ti cuando lo necesiten y cuando no estás y tienen un problema a lo mejor se lo cuentan a otro.

Pero igual me he ido muy adelante, cuando alguien va a dar a luz, le diría: disfruta que pasa muy rápido, es verdad que ahora tienes un recién nacido pero en seguida es un bebé y en seguida es un niño y esa evolución es tan rápida que ni te enteras. Igual que cuando te vas a casar y te dicen “disfruta del día de tu boda que pasa muy rápido”, pues esto es igual. Que les hagan muchas fotos y muchos videos  😀 

  • Muchas gracias por haberme dedicado este ratito.

Gracias a ti.

— ♥ —

Como os contaba, María, además de ser una de nuestras Supermamás sin Superpoderes, es una súper fotógrafa, la que toda novia desearía tener el día de su boda, como una servidora 😉 . Te dejo aquí un par de fotos para que lo compruebes por ti misma. ¡No dudes en pasar por su web para ver el trabajazo que hace!

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