Cosas de primeriza: El del gel de baño

¡Uf! ¿Ya ha pasado más de una semana? Y yo sin publicar nada… ¡Madre mía! Disculpadme, pero entre que soy nueva en esto y el peque se puso pachuchillo… No me ha dado para más.

Madres blogueras del mundo. ¿Cómo lo hacéis?

Bueno, lamentos a parte, hoy voy a contaros una de las anécdotas de primeriza que me han pasado en estos 3 meses y medio desde que nació el enano. Creo que las que son madres por segunda, tercera, cuarta, quinta vez… deben de pasárselo ‘teta’ (den el pecho o no 😉 ) viendo a primerizas como una servidora los primeros días en casa. En serio, no lo digo a malas. Pero sed sinceras, vosotras también habéis metido la pata más de una vez. O al menos decidme que sí para no sentirme mal del todo 🙂 .

En los primeros meses de embarazo una de mis mejores amigas me regaló la típica cesta súper mona llena de cosas súper útiles para el aseo del niño.

Por cierto, abro paréntesis. Amigos, familiares y conocidos de futuros padres: regalos como la citada cestita son muy muy recomendables. Aún a día de hoy sigo usando sus productos. Algún día os hablaré de los mejores regalos que podéis hacer a amigos que acaben de parir. Cierro paréntesis.

Como os decía, en esa cestita venían multitud de productos para la higiene del bebé. Y digo bien, multitud, porque aunque yo sólo contaba con lo básico (gel, champú y crema), por  lo visto existen bastantes más potingues para bebés de lo que yo me imaginaba.

Cuando se me habían acabado algunas cosillas fui a la farmacia de mi barrio para reponerlas. Y entonces fue cuando ocurrió.Imagen2 ‘Qué raro’, pensé. Deben de haber cambiado el bote de gel de esta marca porque no es igual que el que tengo en casa. Pero la realidad era otra. La cosa es que yo había notado que ‘el gel’ que había usado hasta entonces tenía una textura como de crema y era blanco, pero no le había dado importancia. Sí amigos, estuve lavando a mi recién nacido durante 3 semanas con una leche limpiadora de culitos que también sirve para limpiar la cara, como una crema desmaquillante (no entiendo muy bien esta última utilidad en un bebé).

Desde entonces no he vuelto a usar la dichosa leche, pero os aseguro que en esas 3 semanas la piel del niño estaba suave como el culito de un bebé. 😉

¿Y vosotras? ¿Alguna anécdota confesable de los primeros días en casa con vuestro bebé?

Preparados, listos… ¡YA! Bienvenida a Miss Arrullos

BIENVENIDOS

¡Por fin! Tras largas semanas investigando este mundillo de la blogosfera, y lo que es peor, peleándome con WordPress, aquí estoy. ¡Lo he conseguido!

Supongo que muchas de vosotras me entenderéis…  🙂 

En este blog compartiré las experiencias vividas, y las que quedan por venir en mi recién estrenada maternidad. Una miniaventurilla que no tendría sentido sin el principal protagonista de todo esto: ¡mi pequeño!

Elegí el nombre de “Miss Arrullos” por varias razones. Una de las cosas que me han vuelto loca a la hora de comprar cosas para el peque desde el embarazo han sido los arrullos… ¡Me encantan! Que ya ves tú que tontería, pero os aseguro que sin sentido común (vale, mi marido también tuvo algo que ver 🙂 ), me hubiese comprado todos los que me he encontrado súper monos por las tiendas.

Pero lo que me convenció del todo fue la similitud que encontré entre un arrullo y el papel que tiene cualquier mami con su pequeñajo. El arrullo, y en general todo aquello que uses como tal (una mantita, una toquilla…) es casi como una prolongación del vientre materno en los primeros momentos de vida del bebé: le aporta protección, seguridad, tranquilidad, le calma cuando llora e incluso ayuda a conciliar el sueño.

Desde el “momento 0” en el que me enteré que estaba embarazada y durante todo el embarazo sentí muy dentro de mí, que ser madre y tener hijos es dar la vida por ellos. Y ahora que tengo al pequeño conmigo, ¡lo confirmo! Os contaré alguna que otra historieta que ilustre mejor esto que os cuento.

Y sin más presentaciones, te doy la bienvenida al blog de “Miss Arrullos”.

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